Tres amigos organizan la despedida de un cuarto (un grupo que se compone de un dentista en una relación infeliz con una dictatorial infiel con debilidad por los camareros, un maestro que extorsiona sus alumnos -se paga la fiesta con lo que los niños aportan- y el hermano pesado de la novia).

Tras un brindis en el techo del lujoso hotel en las Vegas, donde se han hospedado con la idea de beber, apostar y pasarla bien, despiertan al día siguiente, incapaces de recordar qué hicieron, con la habitación revuelta, un gallo rondando, un tigre en el baño y un bebé en el armario. Para complicar las cosas, el novio ha desaparecido, y al ir por el auto en que viajaron para buscarlo en la pecaminosa ciudad, descubren que en lugar ahora son dueños de una patrulla de la policía…
The Hangover es la más reciente sorpresa de la comedia norteamericana, una especie de “Colega, ¿dónde está mi auto“, pero inteligente, sensible y velocísima: una vez que los camorristas despiertan sin memoria, los gags se acumulan (el encuentro con el dueño del tigre es memorable) sin descanso, una más efectivo que el otro (el intercambio del rehén en pleno desierto es otro gran momento).
Una muestra más de excelente momento que viven las pequeñas películas estadounidenses (y que ningún novio debe perderse)
The hangover de Todd Phillips se estrena en España e Hispanoamericana en agosto con los espantosos títulos de “Resacón en Las Vegas” y “¿Qué paso anoche?”, cortesía, sí, del Señor que traduce los títulos de las películas.
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